
Muchas veces vamos mirando el suelo, quizás para no tropezar y caer, quizás para no pisar algo indeseado, o para no tirar (sin querer) a una pequeña personita al suelo. La causa la desconozco, lo que sé es que instintivamente la mirada se nos va abajo... es en ese punto, viendo lo poco atractivo que es, donde me pregunto ¿porqué mirar al suelo si puedo ver el cielo?

No solo caminando, en muchas situaciones de nuestra vida actuamos igual, miramos siempre abajo, ya sea por miedo a tropezar, caernos, hacernos daño o hacerle daño a terceras personas. ¿No seríamos más felices mirando siempre al cielo? ¿no sería mejor quitarnos esas cargas que tanto nos pesan y poder mirar más arriba?
El horizonte es una línea hacia el infinito, podría pasarme la vida mirándola pero mi vista jamás podrá alcanzar el final. Aveces hay una línea casi invisible, en la que te preguntas dónde termina el mar y dónde empieza el cielo...
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