Cuando la mayoría no comparte tus razonamientos, y es más fácil para ellos criticarte o atacar, que preguntarse el porqué, ¿porqué pensará así?, ¿porqué dirá o hará eso?, ¿en qué se basa?, ¿tendrá razón?, ¿porqué le gusta tal o cual cosa?...
Prefiero seguir mi camino, aunque esté lleno de curvas y dificultades, porque es el que yo, sin ninguna imposición, he elegido. Quizás sea más largo, si el destino es el mismo, pero quizás yo quiera ir más allá, aún no sé dónde quiero llegar, por eso, en parte, me da igual cuanto tardar. Sólo sé que quiero estar cómoda en este viaje. Quizás deje atrás a muchas personas, pero de ser así será que no están dispuestas a seguir el ritmo o quizás, simplemente, no están preparadas para hacerlo.
Aveces prefiero callar, porque sé que si hablo, si digo mi opinión, no servirá de nada, nada cambiará. Hay que saber cuándo es el momento ideal para pronunciarte, estar segura de lo que dices y saber defender tus argumentos coherentemente. También tienes que saber cuando tu publico está dispuesto a escucharte (que no es lo mismo que oírte en silencio) y discutir pacíficamente vuestros puntos de vista, si no estás de acuerdo con ellos, no tienes porqué cambiar sus mentalidades ni siquiera enfadarte, sólo acéptalos tal y como son, porque es lo que querrás que hagan ellos contigo, o quizás no, en tal caso pasa de esa persona. Hay que aprender a aceptar y a tratar a cada uno como es o como se merece, cada persona puede darte una pequeña parte de sí, lo difícil aveces es darte cuenta de el qué te puede dar, cada una te dará algo muy diferente, solo tienes que analizarla. El problema viene cuando no tienes tiempo de analizar a todas, y tienes que ir descartando, o bien cuando te descartan ellos a ti.
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