.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Abriendo los Ojos

Criada en una sociedad que impone el capitalismo, la heterosexualidad, la xenofobia, pero sobre todo el machismo*, siempre creí (o me hacían creer) que era rara por no sentirme identificada con la mayoría, por no pensar como los demás, por querer hacer cosas que "no debía" por ser mujer (o niña, hace años), por querer jugar con ciertos juguetes, a ciertos juegos o simplemente pretender que niños jugasen conmigo y mis muñecas, por tener "extrañas" inquietudes, por querer o no querer vestir de determinada forma, usar o no tacones, tener que respetar lo irrespetable, ceder mi voz, voto, o puesto al sexo "fuerte", al que tiene el poder. Poco a poco, con los años y saliendo de "mis círculos", me doy cuenta de la verdadera realidad, la gran ceguera en la que estamos encarceladas, nos obligan a actuar mediante tipos de conducta, aveces, infrahumanas*, vivimos condenadas a una sumisión impuesta y normalizada, en un mundo donde la mayoría aún no sabe el significado de feminismo*, confundiéndolo con "hembrismo"*.

Un ejemplo muy cotidiano que por fin entiendo, no sé si a ti también te habrá pasado, es el estar escuchando la radio, un CD de tu cantante favorito/a, o música en cualquier lugar, pararte a pensar en la letra de la canción, luego en la siguiente, y así sucesivamente una tras otra, reflexionar sobre todas, aveces incluso volverlas a escuchar y llegar a la conclusión de que no te sientes identificada con ninguna de ellas. Quizás una parte, una frase o estrofa, quizás la canción te gusta o incluso te encanta, te la intentas llevar a tu terreno, la letra es pegadiza, piensas en tu vida, tiene un ritmo que te gusta, recuerdas tu experiencia o experiencias, la voz de esa persona podría hasta ponerte los vellos de punta, te fundes en tus sentimientos, pero luego de repente aparece ese comentario, esa, quizás pequeña, parte de la canción que se la carga, esa parte bastante significativa se carga todo argumento, esa pequeña parte que hace que no te sientas identificada, y ya no la sientes igual.

Por este tipo de cosas, pequeños detalles de grandes realidades, que puede que no mucha gente se haya parado a pensar, me he sentido muchas veces rara, sí rara, fuera de lo normal, ¿pero qué es lo normal? ¿lo que hace, piense o diga la MAYORÍA? pues entonces orgullosamente diré que no soy normal, no, me niego a ir en contra de mis principios, me niego a negarme a mí misma y a dejarme llevar por los demás, aunque sean la mayoría, porque aunque esa mayoría nos llamen "locas",
¡no lo estamos!

*Haz clic

No hay comentarios:

Publicar un comentario